jueves, 31 de marzo de 2011

El materialismo cultural de Marvin Harris


Muchos historiadores idealistas podrían objetar sobre la utilidad de enfatizar las "condiciones materiales de existencia", ¿es realmente necesario? ¿No son igualmente válidos otros enfoques? Marvin Harris responde genialmente en Cultural Materialism (1979):
Como todas las bioformas, los seres humanos deben consumir energía para obtener energía (y otros productos para mantener la vida). Y como todas las bioformas, nuestra capacidad de producir niños es mayor que nuestra capacidad de obtener energía para ellos. La prioridad estratégica de la infraestructura se apoya en el hecho de que los seres humanos no pueden cambiar estas leyes. Sólo podemos buscar el equilibrio entre la reproducción y la producción y consumo de energía. (...). En otras palabras, la infraestructura es la principal superficie de contacto entre naturaleza y cultura, el límite a través del cual las restricciones ecológicas, químicas y físicas a las que está sujeta la acción humana se interrelacionan con las principales prácticas socioculturales destinadas a superar o modificar dichas restricciones.
A continuación, añade:
Otorgar prioridad estratégica a la superestructura mental, como defienden los idealistas, es una mala apuesta. A la naturaleza le es indiferente que Dios sea un padre amante o un caníbal sanguinario. Pero a la naturaleza no le da lo mismo que el período de barbecho de un campo cultivado por el método de roza sea de un año o de diez. Sabemos que existen poderosas restricciones en el nivel estructural; de ahí que no nos equivoquemos al apostar que estas limitaciones pasan a los componentes estructurales y superestructurales.
De acuerdo con esto, propone un esquema tripartito que, aunque inspirado en el materialismo histórico, incorpora más variables y supera muchas de sus inconsistencias.

1) Infraestructura

  • Modo de producción: la tecnología y las prácticas empleadas para expandir o limitar la producción de subsistencia básica, dadas las restricciones y oportunidades proporcionadas por una tecnología específica que se interrelaciona con un hábitat específico. Algunos términos clave son "tecnología de subsistencia", "relaciones tecno-ambientales", "ecosistemas" y "modelos de trabajo".
  • Modo de reproducción: la tecnología y las prácticas empleadas para aumentar, limitar y mantener el tamaño de la población. Sus términos clave son "demografía", "pautas de emparejamiento", "fertilidad,", "natalidad", "mortalidad", "anticoncepción", etc.

2) Estructura

  • Economía doméstica: la organización de la reproducción y la producción, intercambio y consumo básicos en campamentos, casas, apartamentos u otros contextos domésticos. Los términos clave son "estructura familiar", "socialización" doméstica, "roles sexuale y de edad", "disciplina, jerarquías y sanciones domésticas", etc.
  • Economía política: la organización de la reproducción, producción, intercambio y consumo dentro y entre familias, pueblos, jefaturas, estados e imperios. Sus términos clave son "organización política", "asociaciones", "corporaciones", "división del trabajo", "sistema tributario", "socialización política", "jerarquías", "clases", "castas", "control político-militar", "guerra", etc.

3) Superestructura

  • Está compuesta por el arte, la música, la publicidad, los deportes, la ciencia, etc.

Además, cada uno de estos niveles tiene una cara emic o mental: la infraestructura puede implicar tabúes alimentarios; la estructura se refuerza mediante ideologías de parentesco, políticas o religiosas, etc.

Nótese cómo la estrategia de Marvin Harris sortea casi todas las objeciones que pusimos al materialismo histórico, en especial las referidas a la geografía, la demografía, la tecnología militar y el Estado. Sólo apuntaría que existe una relación más dialéctica entre tecnología y organización política de lo que se desprende del análisis de Harris. Es cierto que, por ejemplo, dado un tipo de arado la productividad de las distintas parcelas y el coste de las diferentes manifestaciones políticas, ideológicas, etc. está determinado, pero la Revolución agraria inglesa del siglo XVIII presupone ciertas condiciones institucionales que incentivan la innovación en una determinada dirección. Y así sucede en muchos otros casos.

Personalmente, cuanto más profundizo en la historia y en la antropología más percibo que las similitudes diacrónicas y diatópicas sólo son comprensibles adoptando una perspectiva materialista; aunque los individuos son libres para actuar como deseen, es muy probable que terminen comportándose de forma similar cuando se someten a costes y beneficios similares.

Por suerte, en el ámbito de la historia y la arqueología no estamos tan rezagados esta vez: véase, por ejemplo, Early Hydraulic Civilization in Egypt de Karl W. Butzer.

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